lunes, 2 de febrero de 2009

Cuba

Cuba comienza a admitir exiliados que han cometido delitos en EE UU

Hasta 50.000 "no admisibles" llevan años a la espera de un acuerdo con la isla

La llegada de Barack Obama tiene doblemente expectantes a los cubanos del exilio. Sus razones exceden con mucho a la crisis económica. El nuevo presidente anunció en su campaña electoral que cambiaría la política de Estados Unidos respecto a la isla y cualquier variación del rumbo después de los últimos ocho años de endurecimiento con George W. Bush puede suponer casi un terremoto. No sólo entre los dos países, sino directamente por las previsibles reacciones populares. Los Gobiernos siempre han movido sus hilos con sigilo más allá de los desencuentros oficiales y sabidos. Ahora sucede lo mismo y con un salto cualitativo importante: Obama prometió que terminaría con las restricciones de los viajes y el envío de remesas a la isla y afirmó que estaba dispuesto a dialogar.

Sin embargo, no dijo que iban a empezar las deportaciones de cubanos "no admisibles" en Estados Unidos por haber cometido graves delitos, algo impensable hasta ahora dada la confrontación latente y la negativa de Cuba a admitirlos. Sólo era habitual la devolución de los balseros detenidos sin tocar tierra estadounidense, según los acuerdos migratorios de 1994 y 1995.

Lo nuevo no es ya que cubanos sean deportados, como sucede diariamente con ciudadanos de otros países, sino que los acepte la isla. Se barajan al menos una veintena de casos; se han confirmado cuatro, pero sólo ha salido a la luz pública uno, denunciado por su hija, el de Federico Colomer.

Una puerta se entreabre cuando ha vuelto al primer plano el caso de los cinco espías cubanos condenados en 2001. Se repiten las demandas de Cuba para su liberación, mientras la defensa, que el viernes pidió a la Corte Suprema estadounidense la anulación de sus sentencias, no descarta un canje de prisioneros. Tal vez sean mensajes cruzados.

Relaciones (no tan) rotas

En Florida hay, al menos, un millón de cubanos. En todo Estados Unidos, millón y medio. Pero no todos gozan de la situación privilegiada que les da la Ley de Ajuste, que les permite, sólo por poner los pies en suelo estadounidense, acceder a la residencia legal al cabo de un año. Se barajan cifras de que hasta 40.000 o 50.000 de ellos han estropeado su privilegio y cualquier otro atisbo del sueño americano. Han delinquido y son deportables del país. Pero como lograron tocar suelo estadounidense y no hay sobre ellos acuerdo oficial de deportación, cuando terminan sus condenas sólo pasan a estar en libertad bajo supervisión con la única obligación de presentarse cada mes ante las autoridades de inmigración a la espera de cambios. Y éstos parecen haber llegado.

Oficiales del Centro de Inmigración de Krome, donde deben fichar los cubanos deportables de Miami, han dicho que Estados Unidos envía regularmente al azar a Cuba nombres de cubanos deportables intentando que los acepten. El pasado 8 de enero lograron que recibieran a cuatro. También señalaron que a principio de 2008 hubo varios casos más. No son sólo ya de Mariel, el puerto al este de La Habana por el que salieron en 1980 unos 125.000 cubanos tras la invasión de la Embajada de Perú en la capital. Fidel Castro abrió entonces la mano y las cárceles. Muchos delincuentes se metieron entre los exiliados decentes y convirtieron a Miami en otra ciudad.

A mediados de la década de los ochenta, la Administración de Ronald Reagan consiguió que Cuba aceptara a 2.746 marielitos detenidos, que incluso se amotinaron en cárceles de Atlanta y Oakdale (Louisiana). En 2005, la Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la libertad de otros 700 que aún permanecían en la cárcel.

Dentro de las difíciles, complejas y hasta esquizofrénicas, como algunos las ha llamado, relaciones entre Estados Unidos y Cuba, las deportaciones actuales parecen demostrar que no están tan rotas las negociaciones entre ambos países. Días después de enterarse de los casos del 8 de enero, las colas en el centro de Krome se han reducido ostensiblemente. Por si la cita mensual se convierte en la última. Los tiempos están cambiando.

Nuevamente en Cuba

Crónica de una expulsión no anunciada

Federico Freddy Colomer, de 67 años, llegó de Cuba en los años sesenta y fue de los muchos que se acabaron implicando en el tráfico de drogas, vía fácil al dinero para quienes buscaban el sueño americano. Ellos terminaron popularizando Miami Vice, teleserie ejemplo de toda una época de corrupción floridana. En marzo de 2008, Colomer salió de la cárcel de Tejas donde pasó 17 años por un delito federal de narcotráfico y estuvo tres meses más en Inmigración, el periodo habitual, que a veces se prolonga hasta seis. Los tres últimos, ya en Miami, no se iban a completar nunca. Técnicamente era un deportado, pero, al ser cubano, no deportable, físicamente seguía en el país.

Salió con la orden de supervisión y después, como a tantos otros, se le facilitó un permiso de trabajo y un número de la Seguridad Social para vivir "normalmente" a la espera de algún cambio en la política de deportaciones entre Estados Unidos y Cuba. Él era residente, pero nunca podría ser ciudadano ni tener beneficios sociales. En su caso, al menos, sí estaría con familia, pero la recomendación general que les hacen los especialistas en inmigración es que reinicien la vida en otro país antes antes de que tarde o temprano sean expulsados.

Ni Freddy ni su familia creían que iba a ser tan pronto.

Volvió a Miami y hasta el 24 de octubre vivió unos meses como si nada fuera a suceder. Igual que otros muchos. Pero ese día le convocaron en el Centro de Inmigración de Krome para una cita que se convirtió en una detención. Tres meses más de confinamiento, que no se completaron.

El 8 de enero pasado, sin poder despedirse de su mujer, sus cinco hijos y sus nietos, con la discreción casi clandestina con que se aplican la mayoría de las veces las leyes de deportación —en el caso cubano, aún más, para evitar polémicas de una comunidad activa—, fue montado en un avión y enviado a Cuba. Sin pasaporte cubano, que quedó en poder de su hija, lo que evidencia la conexión política en el proceso, pues a ningún ciudadano de la isla, aunque tenga otra nacionalidad, se le permite volver a su país sin el pasaporte de origen. Freddy, según su familia en Cuba, se encuentra detenido "en cuarentena" en un hospital de La Habana. Aún no le han podido ver ni hablar con él.

domingo, 18 de enero de 2009

La Cubana Reolución

La revolución cubana aguarda a su undécimo presidente de EE.UU.

icv007 | En pocos países se celebrará tanto el fin del mandato de George W. Bush, que introdujo restricciones a las remesas y los viajes a la isla

La Habana (EFE).- Barack Obama se convertirá el próximo martes en el undécimo presidente de Estados Unidos que la revolución cubana ve pasar desde su triunfo en 1959, pero el primero que plantea dudas sobre la continuidad de una contienda que dura ya medio siglo.

En pocos países se festejará tanto el fin del mandato del presidente George W. Bush, que introdujo restricciones a las remesas y los viajes a la isla, y hasta impulsó un plan de "Transición hacia una Cuba libre".

Nacida en un país dominada por compañías estadounidenses, la revolución liderada por Fidel Castro hizo de su pugna con el vecino del norte sosten político externo e interno y excusa sobre la que edificar el concepto de plaza sitiada, justificativa de medidas restrictivas de derechos.

Castro reforzó esa imagen con críticas a todos los presidentes que desde Dwight D. Eisenhower han pasado por la Casa Blanca y pergeñó un discurso en el que plantea el modelo defendido por Washington y el de La Habana como los polos entre los que se tiene que decantar el mundo.

A pesar de ser el segundo país en reconocer al gobierno revolucionario, Washington empezó a cimentar el embargo a la isla en octubre de 1960.

En diciembre de ese mismo año, la visita de Castro a Nueva York, para asistir a la Asamblea General de la ONU, evidenció su alejamiento definitivo de EEUU, plasmado con la ruptura de relaciones en 1961.

Además del embargo, 50 años han dado para un amplio elenco de acontecimientos que explican las malas relaciones, como la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, la crisis de los misiles y la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) al año siguiente, y varias oleadas migratorias.

Cuba ha articulado un discurso con el que acusa a EEUU de proteger a presuntos terroristas de la que califica de "mafia de Miami", como Luis Posada Carriles, o de incentivar la emigración ilegal mediante la Ley de Ajuste Cubano.

Además, ha sido el principal elemento de explicación de un fracaso económico que La Habana atribuye a los más de 93.000 millones de dólares en que cifra las pérdidas por el bloqueo.

Sin embargo, las relaciones han pasado por momentos menos malos, como cuando en 1977, con Jimmy Carter en la Casa Blanca, se abrieron oficinas consulares bajo la denominación de Secciones de Intereses en La Habana y Washington.

Durante la Administración de Bill Clinton (1993-2001), se promulgaron las dos leyes que cerraron el cerco del embargo: la "Torricelli" (1992) y la "Helms-Burton" (1996), pero el presidente bloqueó la aplicación de alguna de las cláusulas más controvertidas como la que contemplaba la extraterritorialidad de su aplicación.

Además, aprobó que los empresarios estadounidenses pudieran vender productos alimenticios y medicinas al margen del bloqueo, una medida que aplicó efectivamente el presidente Bush en 2001.

La llegada del "niño balsero" Elián a Miami en noviembre de 2001, tras una travesía en la que perdió a su madre, desató una guerra por su custodia, reclamada por unos familiares lejanos en Florida, apoyados por el "lobby" anticastrista, y el padre, respaldado por Cuba.

Castro aprovechó aquella situación para lanzar la Batalla de las Ideas, una estrategia para fortalecer y defender los principios de una revolución que salía del "periodo especial" (crisis por el desplome de la URSS), que continuó después de que el "balserito" fuera devuelto en abril de 2000 por orden de Clinton.

Con Fidel Castro ya retirado del gobierno, el presidente cubano, su hermano menor Raúl, afirmó en el acto central del 50 aniversario de la revolución, el pasado 1 de enero, que "el enemigo, (...) por su esencia, nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero".

Lo hizo al pedir a los dirigentes del futuro "que no se reblandezcan con los cantos de sirena del enemigo".

No por ello el general Castro ha dejado de hacer guiños al que será primer presidente negro de Estados Unidos, reiterando su predisposición a sentarse con él para resolver diferencias, aunque "sin zanahoria ni garrote", tal y como dijo en una reflexión a principios de diciembre el propio Fidel Castro.

"Aunque sea un hombre honesto, y creo que lo es, un hombre sincero, y creo que lo es, un hombre no puede cambiar el destino de un país y mucho menos -un hombre solo, me refiero- a los Estados Unidos", dijo Raúl Castro en una entrevista con la televisión cubana a principios de enero.

"Ahora hay un presidente que ha levantado esperanzas en muchas partes del mundo, pienso que esperanzas excesivas", agregó

sábado, 17 de enero de 2009

Cuba hoy 17 Enero 2009

miércoles, 14 de enero de 2009

Cuba Brasil u.s.a.

Brasil se ofrece de mediador entre Cuba y EEUU

RIO DE JANEIRO

 Raúl Castro y el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva

Brasil se ofreció a mediar en una reconciliación entre el futuro gobierno de EEUU y Cuba, Venezuela y Bolivia, declaró el ministro brasileño de Asuntos Estratégicos, Mangabeira Unger, a un diario al referirse a la reunión que tuvo con asesores de Barack Obama la semana pasada.

Unger, en declaraciones publicadas el lunes por el diario O Estado de Sao Paulo, afirmó que en la reunión que tuvo con los asesores del Presidente electo se mencionó la posibilidad de que Brasil trabaje por la reconciliación entre Washington y las tres naciones latinoamericanas.

Según el ministro, sus interlocutores respondieron que EEUU espera señales claras de que Cuba se convertirá en un Estado democrático.

De acuerdo con O Estado de Sao Paulo, Unger, que fue profesor de Obama y de algunos de sus asesores en la Universidad de Harvard, fue autorizado por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a reunirse informalmente la semana pasada con miembros del equipo del futuro Presidente para conversar sobre las relaciones bilaterales.

En sus declaraciones al diario paulista, el ministro se negó a citar los nombres de las personas con las que se reunió, ya que "Obama decidió no encontrarse oficialmente con ningún representante de otro país antes de su toma de posesión''.

Unger aseguró que en la conversación rechazó una sugerencia hecha por los asesores de Obama para que las Fuerzas Armadas de Brasil ayuden a las de EEUU a combatir el narcotráfico en Latinoamérica.

"Las Fuerzas Armadas de Brasil tienen la tarea de defender a Brasil y no servir de policía en el mundo'', afirmó el funcionario al periódico.

Según el ministro, pese a que no hubo consenso en ese asunto, sí fueron iniciadas conversaciones sobre posibles acuerdos en las áreas de defensa, educación y biocombustibles.

Unger aseguró que le propuso a sus interlocutores que Estados Unidos acepte firmar acuerdos de cooperación en el área de defensa con Brasil, que no se limiten a la insistencia estadounidense en venderle al país suramericano aviones de guerra y otras armas.

Brasil está en proceso de adquirir nuevos aviones de combate y una empresa estadounidense está entre los finalistas.

"Sentí que, en relación a los cazas, ellos no quieren ofrecer la tecnología, pero admitieron colaborar con Brasil en la construcción de tecnología, en investigaciones y en producción. Podemos intercambiar ideas y técnicos'', amplió.

"No vi la arrogancia de la superpotencia. Por el contrario, EEUU está muy receptivo. Nada ayuda a abrir más el camino que las crisis'', afirmó.

El ministro agregó que también propuso que los dos países pongan fin a sus diferendos comerciales en torno a los biocombustibles (Brasil reivindica el fin de las trabas a la venta de su etanol en EEUU) y firmen acuerdos de cooperación para desarrollar los combustibles vegetales y para organizar el mercado internacional de estos productos.

lunes, 12 de enero de 2009

Busco empleo "A la Cubana"

La Habana (EFE).- Conseguir empleo ha pasado a ser la quinta opción entre los jóvenes cubanos, "si acaso", según un estudio del Centro de Investigaciones Sociológicas (estatal) citado hoy por el diario oficial "Granma" bajo el título "El holgazán: un peligro ideológico".

En el artículo se señala que la presencia de "individuos que jamás sudan la camiseta y, en cambio, viven mejor que quienes trabajan de sol a sol", causa un perjuicio ideológico porque lleva a los laboriosos a preguntarse: "¿De qué vale trabajar si los vagos viven igual o mejor que yo?".

Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista, recuerda que el Estado "ha mantenido, sin distinción o diferencia alguna, a esas personas" que no trabajan, dándoles "garantía de canasta básica de alimentos, salud, educación, otros servicios, seguridad, derecho a todos los derechos".

El Gobierno suministra a los cubanos alimentos básicos y otros productos, subsidiados mediante una cartilla de racionamiento que cubre sus necesidades durante una semana o diez días de cada mes, según dice la mayoría.

Y para el resto, ya sin subsidios, recurren a los mercados libres, normados, negros o paralelos, en moneda nacional o en divisas, y para ello muchos cubanos acuden a lo que ellos llaman "resolver" o "inventar".

Según el diario del Partido Comunista, la holgazanería "es uno de los problemas que daña la economía, agravado por la 'tranquilidad' con que en algunos lugares se siguen manifestando la indisciplina laboral, la impuntualidad, el no aprovechamiento óptimo de la jornada, la falta de rigor y de exigencia".

Muchos cubanos de la calle replican que deben ausentarse del trabajo a menudo por las colas creadas por la constante escasez, la precariedad del transporte, la burocracia enmarañada del único país comunista de América y la necesidad de conseguir la parte del sustento que no les da el Estado.

Anota el informe de "Granma" que los holgazanes transmiten su "enfermedad" a su prole.

"Difícilmente en el hijo de ese sujeto aniden y se manifiesten mañana sentimientos y convicciones de identificación con el trabajo, si desde la infancia ha percibido beneficios (y hasta privilegios) superiores, incluso a otros compañeritos de estudios, gracias a la supuesta 'inteligencia' de un padre que sin doblar la cintura ni sudar la ropa 'tiene de todo'".

El artículo de "Granma" coincide con el discurso reiterado del presidente cubano, general Raúl Castro, en pro de eliminar el "igualitarismo" y el exceso de "subsidios" generalizados que han regido en la isla en las últimas décadas de Gobierno de su convaleciente hermano Fidel.

El presidente ha subrayado que sus compatriotas deben sentir la "necesidad vital" de trabajar.

"Para ir resolviendo paulatinamente las distorsiones existentes en el sistema salarial, hay que ir eliminando las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos. De lo contrario, sencillamente las cuentas no cuadran", señaló el mandatario en el Parlamento hace dos semanas.

"Hay que actuar con realismo y ajustar todos los sueños a las verdaderas posibilidades", agregó Raúl Castro, calificado de "pragmático" por los analistas y cuyo Gobierno padece una angustiosa situación económica y financiera, agravada por tres huracanes que arrasaron la isla en el 2008.